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miércoles, 2 de febrero de 2022
Evangelio de la Prosperidad
lunes, 24 de enero de 2022
Espíritu de Sueño
En el estudio de Isaías 29, la Biblia registra que el Señor derramo sobre vosotros(Israel)espíritu de sueño. Tal y como un ebrio “se queda dormido”, El Señor envía a los orgullosos y ciegos ebrios de Jerusalén el letargo y la vulnerabilidad del sueño espiritual. Pero un ebrio puede estar sobrio después de dormir; pero aquellos que están espiritualmente dormidos, dormir empeoran su condición.
Romanos 11:7-8👇
Como está escrito; Dios les dio espíritu de Estupor , ojos con que no ven y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
El diccionario define la palabra “estupor” de la siguiente manera: disminución de la actividad intelectual, acompañada de cierto aire de indiferencia.
Esa indiferencia o insensibilidad trae a los cristianos torpeza y desanimo que les impiden crecer en Cristo y los estanca en un estado que los ciegos a la visión de Dios. Es algo similar a entrar en un sueño profundo, el cual nos pone a dormir y nos impide servir al Señor o estamos dormidos, no estamos haciendo nada que sea productivo. Cuando estamos dormidos, somos vulnerables. Cuando estamos dormidos, somos insensibles. Dios te envía cosas a todos los ebrios ciegos y orgullosos de Jerusalén.
El problema del sueño espiritual de Israel no acabó en los días de Isaías. Romanos 13:11 fue escrito a los cristianos y nos dice: Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. Los cristianos deben de estar despiertos, ¡Especialmente conociendo el tiempo!
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Dios te Bendiga !
jueves, 20 de enero de 2022
Mandato tras mandato, línea tras línea
Es algo excelente que el Evangelio sea enseñado gradualmente. No es forzado de una sola vez en las mentes de los hombres, sino que viene así: “Mandato tras mandato, línea tras línea, un poquito allí, un poquito allí.”
Dios no hace brillar su eterna luz del día en una llamarada de gloria sobre ojos débiles, sino que hay al principio un tenue amanecer y una tierna luz entra con suavidad en esos débiles ojos, y así vemos gradualmente. El Evangelio es repetido: si no lo vemos de una vez viene de nuevo a nosotros, pues es: “Mandato tras mandato, línea tras línea, un poquito allí, un poquito allí.”
Día a día, de domingo a domingo, libro tras libro, un texto después de otro, una impresión espiritual tras otra impresión espiritual, la ternura divina nos hace sabios para salvación. Es grandiosa la excelencia del método del Evangelio. Nos es traído y somos hechos capaces de comprender de manera que se adapta a nuestra capacidad.
El Evangelio nos es explicado, por decirlo así, con labios balbucientes (Isaías 28 versículo 11) tal como las madres enseñan a sus hijitos en un lenguaje que les es propio. A mí no me gustaría hablar desde el púlpito como las madres hablan a sus bebés; sin embargo, ellas usan el mejor lenguaje para el bebé, las palabras precisas que un pequeñito puede entender.
Vemos, en gran parte de la Biblia, especialmente en el Antiguo Testamento, cómo Dios condesciende a hacer a un lado su propia forma de hablar y adopta el lenguaje de los hombres. No sé con qué lenguaje el Padre conversa con Su Hijo, pero a nosotros nos habla de manera que podamos entender. “Como son más altos los cielos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más altos que vuestros pensamientos.” Pero Él se inclina hacia nosotros y nos explica su mente con tipos y ordenanzas, que son una especie de lenguaje infantil adaptado a nuestra capacidad.
En el Evangelio de Juan encontramos un lenguaje infantil y ¡cuánta profundidad, cuánto amor! Querido lector, si tú no entiendes la palabra de Dios no es porque Él no presente Su palabra de manera sencilla, sino a causa de la ceguera tu corazón y la condición obsesiva de tu espíritu.
Ten cuidado de no emborracharte con el vino del orgullo, sino que trata de aprender, pues el propio Dios no ha oscurecido Su consejo con mis- teriosas palabras, sino que ha puesto Su mente ante ti tan claramente como el sol en los cielos. “Mandato tras mandato, línea tras línea, un poquito allí, un poquito allí.”