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martes, 13 de abril de 2021

¿Y tú qué dices ?

  





Cierto día, Jesús se alejó de las multitudes para orar a solas. Solo estaban con él sus discípulos, y les preguntó:

—¿Quién dice la gente que soy?

—Bueno—contestaron—, algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen que eres uno de los otros antiguos profetas, que volvió de la muerte.

Entonces les preguntó:

—Y ustedes, ¿quién dicen que soy?

Pedro contestó:

—¡Tú eres el Mesías enviado por Dios!

Este pasaje de las Sagradas Escrituras se encuentra en Lucas 9:18-22.Pareciera que Jesús estaba haciendo una encuesta acerca de su identidad. Sin embargo, Jesús conocía lo que estaba en el corazón de sus discípulos,y aunque estaban tan cerca de él ,su mente no alcanzaba aún a comprender a plenitud quien era Jesús.

Está interrogante viene a ser un llamado de atención para tomar conciencia de quién era realmente su maestro.

El que más se aproxima a la respuesta es Pedro,quien no se equivoca al presentar a su maestro como el Mesías,el Enviado de Dios.

Hoy Jesús nos hace la misma pregunta a nosotros. No valen respuestas elaboradas,frases aprendidas o recitales de memoria.

La respuesta que demos hoy al Señor, es un indicativo para nuestra vida cristiana.

¿ Es Jesús el Señor y Salvador de tu vida ?

¿Qué dices tú quien es Jesús?

Dios te Bendiga 🙏

















domingo, 11 de abril de 2021

Clamar a Dios



 Los versículos 145,146 y 147 del Salmo 119 hacen referencia al clamor a Dios de todo corazón.

El vocablo “clamor “está presente tanto en el hebreo bíblico como en el moderno y significa gritar, vociferar, llamar. Se encuentra 55 veces en el Antiguo Testamento y aparece por primera vez en Genesis 4:10. A menudo se usa este termino con el sentido de un grito de auxilio, pedir con desesperación o urgencia, con  aflicción, desde lo más profundo del corazón. El clamor puede indicar un grito de angustia, de horror o de tristeza.

¡Oye mi voz, conforme a tu misericordia! Fue el clamor del salmista y es nuestro clamor hoy en busca de la respuesta de Dios, de salvación y vida.

En el Antiguo Testamento encontramos algunos ejemplos de clamor:

Éxodo 2:23 Los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre y clamaron. Registra la Biblia en el versículo 24 que Dios oyó el gemido de ellos y se acordó de su pacto.

Éxodo 14:10 Los hijos de Israel son perseguidos por los egipcios, por lo que temieron en gran manera y clamaron a Jehová.

Éxodo 17:4 Registra el clamor de Moisés pidiendo dirección, guía y sabiduría para saber que hacer ante una situación.

Jueces 3:9 Jehová levanta un libertador ante el clamor del pueblo.

Jueces 4:3 El pueblo de Israel clama por encontrarse en opresión.

Jueces 6:7 Clamor del pueblo a causa de los Madianitas; a lo que Dios responde levantando a Gedeón para salvarlos.

1 Samuel 7:9 Clamor de Samuel a causa de los filisteos; el cual Dios oyó y los atemorizo siendo vencidos delante del pueblo de Israel.

A veces los hombres no tienen ánimos para clamar y esperar en Dios; sin embargo, aunque los hombres olvidan las promesas, Dios no las olvida.

La Biblia nos recuerda con cada pasaje bíblico que Dios ha sido fiel y que su amor y misericordia permanecen para siempre. Al hombre le corresponde orar y clamar, sabiendo que a Dios pertenecen los tiempos y las sazones. Hechos 1:7

 Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que esta sentado en el trono, y al Cordero 

Apocalipsis 7:10 


Dios te Bendiga 

Fuente : Diccionario Vine Antiguo Testamento


viernes, 9 de abril de 2021

Un Espíritu Enseñable

 


En el estudio del Salmo 119 encontramos la palabra “enséñame” alrededor de 18 veces, en la versión RVR60. El salmista pide a Dios: Enséñame tus estatutos, Hazme entender el camino de tus mandamientos, dame entendimiento conforme a tu palabra, Guíame por la senda de tus mandamientos, enséñame buen sentido y sabiduría. Enséñame tus juicios.

Una persona enseñable es aquella que se puede enseñar fácilmente. La habilidad para aprender tiene que ver mucho con la actitud y la disposición. El clamor en este salmo refleja la humildad y sinceridad con la que se dirigía el salmista a Dios en busca del consejo que solo él puede dar; reconociendo así su Señorío y autoridad.

El corazón del Salmista estaba dispuesto a recibir la enseñanza de Dios. Relata su esfuerzo por encontrar y seguir el camino de Dios y no pecar contra él.

Expresa una certeza absoluta de que las enseñanzas y mandatos de Dios son un privilegio, aumentan la sabiduría y traen felicidad a la vida.

La intención del corazón es obedecer los mandatos de Dios, porque la esperanza esta puesta en sus palabras.

Que nuestra oración sea hoy como la del salmista : “Señor concédeme un espíritu enseñable de manera que pueda entender tus mandamientos  y caminos ; abre mis ojos para que pueda ver las maravillas de tu ley “

Dios te Bendiga 🙏